Meditación Sentados

Estamos sentados para convertirnos en una persona real. Para estar realmente vivos. Para estar en casa.

La meditación sentada es muy sanadora. Nos damos cuenta de que podemos estar con todo nuestro contenido interior, nuestro sufrimiento, ira, irritación, o con nuestra alegría, amor y paz. Estamos con todo lo que surge desde dentro sin dejarnos arrastrar por ello. Deja que venga, que se quede, después lo soltamos.

Ninguna necesidad de reprimir, alentar o pretender que no hay pensamientos. Observa los pensamientos e imágenes de tu mente con aceptación y comprensión. El primer gesto importante que hacemos cuando nos sentamos es parar. Cuando nuestro cuerpo deja de moverse también dejamos que la mente se aquiete. Entonces nos sentimos libres para estar en silencio y tranquilos a pesar de la tempestad que pueda surgir dentro de nosotros.

Mecánica:

  • Intenta encontrar 3 puntos de contacto en un cojín, un banco o una silla

  • Siéntate con la espalda recta pero no tensa.
  • Relaja las manos y colócalas donde estén cómodas.
  • Cierra los ojos suavemente, dejándolos medio abiertos si están fatigados.
  • Si se te duermen las piernas o pies o empiezan a dolerte durante la meditación, ajusta la postura lentamente.
  • Al principio simplemente siente dónde percibes la respiración (puede ser en el abdomen, la nariz o en otro sitio) y fija la mente allí.
  • Podemos mantener nuestra concentración siguiendo la respiración y lentamente cambiar de postura

Estando sentados en la quietud, sin hacer  nada, la primavera viene y la hierba crece  por sí sola.

 

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