Meditación Caminando

La Práctica de la Meditación Caminando según la Hermana Jewel.

Aprende una canción: “Inspirando, espirando”. Mi respiración se hace profunda. Mi respiración se hace lenta, se calma, se aligera, sonrío a la vida. ¡Oh vida, qué maravillosa eres! ¡ Oh vida, qué maravillosa eres en el momento presente!

Todos tenemos la oportunidad de practicar el caminar con toda nuestra consciencia. Realmente solo se trata de caminar sin más. No intentamos llegar a ninguna parte. No correr.

No tener expectativas es una de las puertas de la liberación. Practicar en cada paso el no tener expectativas. Traer nuestra mente de vuelta al cuerpo y a nuestros pasos: nuestro pie izquierdo y nuestro pie derecho. Mantener en el presente nuestra mente con nuestro cuerpo empieza con la consciencia de la respiración. Coordinamos nuestros pasos con la respiración. Cuando inspiramos, podemos decir mentalmente “inspiro” y con la espiración decimos mentalmente “espiro” con cada paso que damos.

Experimentamos la sensación de que todo nuestro ser detiene con cada paso. Descansamos con cada paso. Este no es un paso que nos conduce al siguiente. Cada paso se da por el gusto de darlo sin pensar en la continuación. Estoy en el sitio que me corresponde en este momento en la madre Tierra y no necesito estar en otro lugar. Entrego todo el peso de mi cuerpo en este paso. Después otro paso. Disfruto del aire que entra en los pulmones y que sale. Mis hombros están relajados y mi cara está relajada porque no intento estar en otro lugar. Simplemente disfruto de estos pasos. Es maravilloso caminar así.

Es maravilloso tener dos piernas. Nuestros pies son muy sensibles y nos pueden contar muchas cosas. Nuestros pies pueden estar en contacto con la energía de la Tierra y nosotros entregar nuestra energía a la Tierra. Damos nuestros pasos sobre la Tierra con gran suavidad y, de tal manera, que estamos besándola con cada paso. Queremos besarla con gran ternura y compasión. Como especie humana, tratamos a la Tierra como si no la necesitáramos. La Tierra está sintiendo un gran dolor.

Si nos tomamos nuestro tiempo, ejercemos la no-violencia. Si corremos, creamos estrés y una especie de violencia a nuestro alrededor. Tomarnos nuestro tiempo es un acto de paz. La meditación caminando también es un acto de amor. A veces nos tomamos las manos cuando practicamos la meditación caminando. Es como si un maestro tomara tu mano. Sentir su amor, su plena consciencia. Estar presente para mí y para el mundo.

Es un momento maravilloso para conectarnos con los recuerdos que nos alimentaron en el pasado y que ahora nos devuelve la consciencia a nuestro cuerpo.

Caminamos con un ritmo más lento de lo habitual. Sobre todo, cuando recién empezamos la práctica, es más fácil practicar cuando caminamos lentamente. Por supuesto, puedes adaptar la meditación caminando a cualquier ritmo y en cualquier lugar.

Te puedes sentir muy nutrido. A veces, paramos para disfrutar de la presencia de los árboles y del viento. Es un verdadero lujo, así que disfrútalo.

 

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